sábado, 2 de enero de 2010

Quizás no es mi tiempo..

¡Qué fácil es para vos decirlo!
(¿por algo es así? ¿qué me falta que vos tengas? ¿no lo merezco? ¿necesito aprender mucho más en mi estado para lograr cambiarlo?)
Y así se partió mi ¨dos corazones¨, pero no porque yo haya cumplido la promesa del primer día, sino porque tus palabras me cortaron. Si te lo preguntabas: no, claro que no creo en ese tipo de suerte (era sólo un modo simpático de revelar mis deseos, y, quizás, un cruce de dedos). Creo en una mayor: la esperanza.

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